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COVID-19 y el peligroso efecto del sedentarismo infantil

COVID-19 y el peligroso efecto del sedentarismo infantil

No es un secreto que el impacto del COVID-19 está teniendo sobre la sociedad y todos los rangos de edades es incalculable, ya sea psicológicamente o físicamente, pero si hay un grupo especialmente afectado, ese es el de los niños y adolescentes. Desde el 14 de Marzo al 26 de Abril de 2020, los niños fueron confinados forzosamente en sus casas, fueron empujados a la trampa de un estilo de vida sedentario.

Récord de ventas de videojuegos

Durante el confinamiento, las actividades de interior que podían realizar los niños eran bastante limitadas. Los niños y adolescentes encontraron en los videojuegos la solución perfecta para paliar los efectos del aburrimiento. Estuvieron horas jugando sin descanso, sin ningún tipo de desconexión para realizar alguna actividad saludable. Los padres, mientras tanto, miraban impotentes sin poder ofrecer ninguna solución alternativa y era una forma perfecta de mantener a los niños ocupados (pero también pegados a una pantalla).

Aquí un dato revelador: durante el aislamiento impuesto el sábado, 14 de Marzo, las cifras de ventas de videojuego aumentaron en un 142.8% respecto al mismo día de la semana anterior. ¡Estas son cifras nunca vistas! Pero no queda ahí, en las próximas semanas el ratio siguió incrementando un 23.3% más.

El uso excesivo de videojuegos no mejora la salud, de hecho, reduce la autoestima, la percepción de satisfacción con su vida y aumenta la actividad cerebral que empuja al niño hacia un estado de ansiedad.

De acuerdo a una investigación, de media, una persona debería realizar 5000 pasos al día. Menos de 5000 pasos diarios indican que existen hábitos de vida sedentario. Dado que los niños permanecían todo el día pegados a la pantalla, no realizaban el ejercicio físico necesario, poniéndolos en riesgo de desarrollar indicadores negativos del control glucémico, sensibilidad a la insulina y riesgo cardiometabólico.

Aumento de la obesidad y enfermedades relacionadas

Durante el aislamiento, no existían actividades habituales como la escuela o clases extraescolares fuera de casa. Los niños preferían sentarse en un lugar jugando videojuegos todo el día o dormir. El cambio brusco en su rutina evitaba que pudiesen utilizar correctamente su energía. Esto también cambió sus horarios y prioridades alimenticias, al no realizar actividades que demandan un alto nivel de energía, el horario de comidas interno se vió afectado, promoviendo además el consumo de comida basura. Una vez terminaban de comer, volvían a sentarse en el mismo sitio durante horas hasta que llegase la hora de dormir, promoviendo de esta forma la obesidad infantil.

Metabolismo defectuoso

De acuerdo a un estudio, una rutina que excluya el ejercicio físico reduce drásticamente el metabolismo energético. Además revelaba que las personas que invierten más tiempo realizando ejercicio o adoptando hábitos de vida no sedentarios desarrollan un mejor metabolismo. Además el estudio desvela que un mayor tiempo sentado aumenta el índice de masa corporal y la circunferencia de la cintura. Esto ocurre debido a dos hormonas llamadas leptina y grelina que son hormonas relacionadas con la saciedad y el hambre respectivamente.

Un largo tiempo sentado aumenta la secreción de grelina, lo cual induce al individuo a comer. Este mecanismo no le da la oportunidad a la leptina de realizar su función que es producir la sensación de saciedad. La desregulación de la leptina y la grelina junto con un nivel alto de IL-6, la desregulación de la hormona tiroides y el exceso adipogénico (grasa) generan un metabolismo pobre. Además los niños cuyos padres sean obesos se ven afectados aún más.

Ataques de ira y tristeza

Existe una parte del cerebro humano que repite y refuerza los pensamientos, sentimientos y eventos negativos. Curiosamente, la gente que invierte más tiempo fuera de sus casas reduce la actividad de esta parte de sus cerebros. Esto mantiene su mente saludable y libre de pensamientos negativos.

Según un estudio, una vida sedentaria es tóxica para la salud mental de los niños al igual que para los adultos. Tan cómodo como parece estar todo el día sentado, la realidad es que activa varios mecanismos psicológicos y fisiológicos en el cuerpo humano que crea pánico, ansiedad, preocupación, tristeza y desesperanza en los niños.

El mismo estudio refleja una alteración en la síntesis de 5HT y una caída en los niveles de serotonina, BDF y triptófano, un mecanismo perfecto para que aparezca la ansiedad y la depresión.

Durante el aislamiento, adultos y animales de compañía tenían permitido salir a la calle para dar un paseo, pero los niños fueron obligados a permanecer en casa. Los sentimientos negativos de inseguridad y el terror sobre la crisis sanitaria a la que los niños se veían expuestos por sus padres, atormentaba las mentes inocentes de los niños. Como resultado, casos de ansiedad y depresión empezaron a ser registrados en niños que no tuvieron acceso a una zona de juego, jardín, balcón o terraza durante ese confinamiento.

Referencias

GameIndustry

SagePub

El País

​NY Times